5.31.2008
Inés Infante 62
Se precipita Inés hacia el abismo o el abismo se precipita sobre ella, conoce un verbo Infante, sopla globos para defender su alma y los ata fuerte a las muñecas, sopla y ata, soga y globo, inspira ruidos...llora silencio.
5.23.2008
Huída

Huida
Loba enfurecida entre el follaje,
tiembla,
tierra bajo las patascuatro de mamífera,
corre loba vorazmente,
el pecho es un nido,
de heridas henchido corre loba,
se abre una grieta trueno de padre
y corre,
no parar,
respirar no,
lamerse las patas,
no puedeorejas erguidas,
inclinadas, hacia dentro y corre,
resbala en la grieta
una pata y tres,
se agarran a tierra
profundo y aúlla muñecas en el bosque que le ahorca la loba cruda aúlla muñecas…
5.22.2008
Inés Infante 61

4.20.2008
Inés Infante 60
Inés Infante 59
se expande inmóvil en la grieta de Inés, desencadena frustración y una piedra en todas las sienes que aprietan todas, falta el aire oxígeno invisible que ansía cuando le atraviesa densa la piedra piedad de agua pide Infante aire, estruendoso silencio que anuncia que viene y estampa rompe quiebra la piedra grita la casa, una madre desbocada pidiendo auxilio en su tono de voz, alimento del viento lágrima infinita de una flor en su desquicio, desesperación aire viciado que no llena los pulmones grito incipiente, poniente en un hogar roto monta Inés Infante en el coche y se aleja con la nube en la cabeza.
4.19.2008
Inés Infante 58
Una pedrada en el estómago de Inés.
4.15.2008
Inés Infante 57
4.03.2008
Inés Infante 56
La duda destiñe la ilusión del cuerpo de Inés Infante, lo parte en el meridiano del miedo: teme oler una flor, aproximar sus fríos pies, la sombra esquina que le asusta, teme extralimitar su sonrisa a la fantasía, no saber dormir. Le asusta la distancia, sobretodo cuando la miras y reconoce la vergüenza de si misma, nada es, mirando una mariposa blanca.
Abre los ojos Inés para sentir, perspectiva, aleteo regazo, sueña con soñar, se le hunde el pecho sobre un cuerpo y su vida se relaja, da gritos de ciego, de limadura a imán, da palos de todo y espera, diaria premisa en la cuerda floja y sopla viento del éste, no saber dormir o no poder soñar, esperar esperar y esperar sin saber esperar, corrosión...Inés Infante.
3.24.2008
Inés Infante 55

Se acomoda Inés en un cuerpo incómodo, retuerce un pañuelo en cloroformo y ceniza, acto terrorista del cuerpo que se le antoja, hipo de los hombros que se redondean debajo de una coctelera de migas de pan, donde se agitan, las palabras heridas.
Inés Infante está dentro de una bola de cristal, bailan copos en la oscuridad en movimiento rectilíneo, plumas del edredón descosido se alborotan en la noche, tejado rojizo, no es Inés, no es…juega entre los espacios vacíos, se sube a una pluma de nieve para volar, mientras, se aplana el universo redondo, la bola plana donde alucina, las 364 razones metidas en una botella de agua azul…la nieve cosida a su ombligo, sus sueños…
3.02.2008
Inés Infante 54
2.18.2008
Glosario de luna con pecas
I
Inés teme un instante tanto como su ausencia, no puede querer a los ojos con ese miedo…sólo cobijarse bajo una aleta y construir una mujer que se desnude mariposa.
II
Sangre en el oasis del clinex, diversos colores diluyen las dudas de Inés Infante a mordiscos de serpiente en el trazo de un boli azul de tinta fina… tiene Inés un oasis en la sangre.
III
Deformados párpados y arrugas en la cola del ancla Infante, café, dedos de cansancio entumecidos, coche, marca inferior del frasco del fin de ciclo. Luz.
IV
Se mecen los vientos de montaña entre las patas de un pingüino, raíz del nuevo sol que susurra a Inés, aire que sopla la ansiedad y los días…aliento.
V
Inés Infante vive en una canica púrpura esperando un giro, el filo de una duna que delimita el tacto del iris, un amanecer ahogado en gris y hacerse sitio.
Bajo un ala de sombrero vive Inés Infante
VI
Gotas, un pingüino aletea y el aire sabe a nuevo y la raíz huele a agua, gotea el cable de la luz por la cola de un pajarito, mientras, el metro de Valencia lee, Inés Infante gotea.
VII
Inés Infante es un anciano en potencia, el día a día le retuerce el pescuezo y una gorra prolongación de brazo sucio le agarra las costillas, la osadía de vivir en pena.
1.21.2008
Inés Infante 52

quería Inés una pomada para el vacío, ¿estoy en la vida adecuada?
silencio
una pomada, ungüento tapadera tapa de agujero y lágrimas de Infante, quería una vida en un alma adecuada y vida, descanso quería para un alma en sombra
silencio grito y miedo desubicada Inés quería soñar bonito
busca la planta del sosiego, un terrón de palabras en grano luciérnagas plaga de ala transparente, puerto de luces, descenso rojizo
silencio
quería una pomada de roces, un abrazo transparente que diera calor a sus miedos pesadilla y trance, conciliar un verso esta noche triste…quería
silencio
1.17.2008
Inés Infante 51

Para una muñeca en reconstrucción, infinitamente bella
Hay un grito de esperanza para una princesa perdida enredada al pelo de Inés,
amor desde el comienzo de la palabra…
Sube Inés Infante a luna media y se le atraganta el aire en las pestañas,
siente el dolor de un camino vértebras aplastadas y dejarse llevar,
la magia de tres costras,
el arte flamenco de sus ojos de betty boop con piernas desnudas,
escucha Inés su voz acariciándole sensualmente desde el hombro hasta el oído derecho,
la mira bailar,
buscar el éxtasis en cada franja horaria,
saborea Inés sus besos sabor puerto y mandarina,
su don de poder elegir
y su cruz de hacerlo…
Se sumerge Inés en la bola de cristal,
anuncia buenos presagios
y sopla esperanza amiga
Buena Suerte
Fuerza
Nos buscamos
12.30.2007
Inés Infante 50

Inés Busca castora la miga que deshace su pulso y cerrándose la puerta de la jaula chirría golpeando el aire, se perturba Infante en la anarquía de las agujas y el tiempo es un laberinto donde siempre pierde, sometida al caos volando en una corriente intuitiva desorientación de alas adyacentes a la inconsciencia.
Busca razones en el frío que imperturbable mira y resguarda en su pavimento la tristeza
de los adoquines ojos de espejo en Inés Infante, la rudeza encallada a la vida despertando el verso libre de la cuna, llanto recién nacido en su derroche, en la estrechez que lo atañe y la necesidad de ser lamido incesantemente en su infinita fertilidad.
En la hondura busca en el instinto de loba meciéndole el mediodía con la luna a cuestas y un susurro entre bambalinas, anda Inés de puntillas silente aproximación de una palabra a otra y una curva curiosa de la muerte, desnuda, abriéndose indiferente a los astros para robarles luz conceder fuego y verterse afluente en su regazo.
12.29.2007
Inés Infante 49

Inés Infante 48
Vive un escritor en la calle más uno de Inés Infante, sueña música en la rocalla de sus paredes y mete Inés su nariz por el rombo de las letras, un escritor vive, en una calle más uno lentamente indaga Infante una vida sin buzón, a través de su puntiaguda nariz enredadera en la rocalla roca del ya, en las árabes notas que entretejen la presencia del, en un paso más dos, uno menos tres, Inés, alargamiento de esfinge y letras de rombo sin destino.
Escucha Inés Infante el nombre del escritor en los labios de una mujer, en la mano una carta y en los ojos una ausencia y el paso Infante más lento y uno más, la voz de enfrente verifica el domicilio, retroceso, y sigue sin haber buzón…vive un escritor a tras de paredes rocalla.
Atenúa el sonido de la casa un motor suave, paso menos dos, se para Inés Infante, paso más uno, apoya rocalla y gira la punta de su nariz, puerta sí y puerta, morro deportivo y pelo cano, en las notas y la danza del vientre y en la simetría un escritor vive, conducen sus manos la más bella amante española en el último tono del arco iris, acaricia el movimiento en una calle más uno una nariz puntiaguda y una casa sin buzón.
12.13.2007
Inés Infante 47

Hay un pero entre las dos primeras costillas de Inés, lo mira borroso erguirse de buena mañana y ni lo saluda, le da un empujón y cae sobre la alfombra de ropa sobre los azulejos de suelo porcelánico y ajeno, se hace daño en las muñecas, en el presente, le duele el suelo que pisa y tiembla de acantilado, abre la puerta y un vendaval le arranca la ilusión del cuerpo.
Y un no, embrión del seísmo que la sacude toda la noche como a una niña con fiebre, una perra parturienta y como a una gilipollas, Inés Infante abre la ventana y un cartel publicitario con un gigante no, no ves no miras no coges perspectiva no lees lo que escribes lo suficientemente alto…un no de pupilas congelándole las manos y tiembla de acantilado, abre la puerta y un vendaval le arranca la ilusión del cuerpo, presiona su pecho adelgazándole la traquea y la pena se vuelve palabras y las palabras...
A Inés Infante le falta un sí entre el pero y el no.
12.10.2007
Inés Infante 46

Inés Infante se petrifica en una gota de resina, cristalizado en ámbar su pecho a pinceladas, se agita alma gitana el duende gimiendo en los oídos de Inés, Infante en sus raíces aire, te de in que la atormenta, grieta en do de sueño. Se petrifica en una gota de resina Inés Infante, ámbar del cristal de su pecho, láminas de néctar quimérico marcando el ritmo a tras de muñecas y vértebras y ver que tras Inés corre una sombra con sombrero.
12.02.2007
Inés Infante 45

In es Infante en sus dos íes, se siente bola gusano siente se, In es agua a gua gua, chop, chop, va desapareciendo en su silencio humo desaparecido de va, gua gua es In, vierte su Infante de ver sin te, chop, chop, en sus dos íes infante In es.
11.16.2007
Inés Infante 44

Una espiral transita a Inés Infante tumbada en un sofá verde, se va creando alrededor de su cuerpo una sensación envolvente que la extrapola a estadios intergalácticos, Inés, habitante del plano circundante que la traslada, levita su ancla ingrávida, aérea en un columpio flotante; Mientras, un líquido transparente de estímulos armónicos le canta al oído, Inés Infante es feliz.
11.15.2007
Inés Infante 43

En el único día y la única noche de la vida de Inés Infante se aglomeran todos sus días con todas sus noches, empiezan a granizar letras sobre una pantalla negra, el cansancio dolor de sus párpados henchidos moldeando un toldo escamoso, el interior de un suspiro que la atraganta, el trazo del humo de la cara interna de sus muñecas. Muñeca hiriente, mundo de mundos en el costado de Inés, anudado a su cuello como una serpiente de cascabel haciendo sonar la ausencia, el enésimo intento de encender el mechero.
Inés Infante 42

Sobre los hombros de Inés Infante hay una bola de cristal constantemente agitada. Se le hiela el vacío en los ojos con forma de garfio y sólo piensa en reventar su cabeza contra una esquina para sacar la nieve. El agua es el total de su cuerpo. Pone Inés los cinco sentidos en el asfalto que la aplana, donde se quiere fundir cada día, así empiezan sus garfios a clavársele en el estómago del insomnio, la oscuridad y la luz son de agua y tropieza en cada piedra del espigón de un mar que reniega de ella, ha olvidado el camino hacia las dunas y la nada se instaura emperatriz del fondo de la tierra mientras Inés Infante, desde el trueno de su vientre, se retuerce y se esconde de sus fantasmas.
Tiene Inés sus palabras latiéndole en las sienes y ese eterno folio que se estremece en blanco, busca en los recodos de su bolso, ha vuelto a perder, busca por cada lugar de su mente, invierte el camino y busca, extrapola los versos de nieve que la congelan, estúpida niña, no comprende, sigue buscando y busca y busca.
10.16.2007
Inés Infante 41

10.06.2007
Inés Infante 40

Inés Infante escala una montaña bajo el océano en escasez de oxígeno, estalactitas de posos de café y nieve marina complaciendo el paisaje, puliendo la postura, susurrándole…Observa lejanas sombras de distancia y con la humedad llega el sueño,con la doble redondez, Inés sale de la chistera y pasea sin temor a los adoquines, en vaqueros nuevos, estirada.
Siente Inés Infante hormigas en los brazos y extenuación, las ideas vibran, el cambio de tercio, los ordenamientos de aire agua y tierra, la desordenan…le vibra infante el vientre enredado, descienden las pérdidas de los cabos sueltos y dentro del esqueleto de una ballena se encuentra Inés.
9.27.2007
Inés Infante 39

Tiene Inés Infante una caja de lápices de colores y un muro blanco enorme, un sacapuntas negro con dos orificios y una pequeña cuchilla gris, hambre y miedo, un trozo de luna en el bolsillo junto a un pañuelo húmedo, un lápiz verde pistacho, una jaula alrededor apretándola…
Inés Infante abre su caja de colores, mira fijamente la pared, saca el trocito de luna del bolsillo y abre la puerta de la jaula…coge el lápiz verde pistacho con la mano izquierda y empieza a andar.
9.22.2007
Inés Infante 38
Inés Infante desorbita en su abismo, se retroalimenta de letras para subsistir, le duelen los ojos, la aprietan los huesos y se destiñen sus colores transparentando la propia piel, se mira Inés de reojo para comprobar que aún existe, no es una broma macabra… Inés Infante líquida, mientras, se ahoga.
9.11.2007
Inés Infante 37
Trepa por el palo de madera y observa en el ensordecedor silencio de la penumbra mientras llora…se calientan las plantas de los pies de Inés Infante que sube la música, pasa la página, deja de utilizar el 8% de la piel al sur de su cuerpo.
En el yacimiento del fuego muere Inés Infante, un martes…
9.08.2007
Inés Infante 36
En el meridiano de la verdad en lo que calla y la mentira del silencio Inés Infante es, lo corta en dos trozos exactos y se hace manguitos para tirarse a la piscina de la duda y tumbarse en la hamaca de un complejo elegido por catálogo. Lo parte en dos pedazos que se convierten en esquís para descender una pista infinita, a Inés Infante le da vértigo esquiar, se ha estancado el tiempo y sigue embarrada en un el suelo sin levantar la cabeza apenas; Olor a tierra mojada, sabor grumoso en su lengua extinta, infertilidad de sus cortas uñas…
Inés Infante secciona el meridiano en dos y sobre la estratosfera edifica una equis.
9.06.2007
Inés Infante 35

8.31.2007
Inés Infante 34

Viaja Inés Infante con un pingüino, cuando se le abre un agujero en las muñecas el pingüino levanta su aleta derecha y vierte copos de nieve sobre ellas; Si se tropieza con una piedra invisible le deja caer y dobla la cabeza mientras redondea sus ojos atravesando las ojeras de Inés.
Un pingüino acaricia el alma de Inés Infante las noches de luna nueva, Inés coge aire en la exhalación del pingüino…
¡Felicidades, María!
8.29.2007
Inés Infante 33

La Luna conduce a Inés Infante, sopla volatilizando su traje de antinovia, se funden a bajas presiones y flotan entre las trémulas agujas de Inés. Baila Luna danza del vientre con el minutero mientras Inés oscila en el sofá, levitan las capas blancas de su vestido, los mechones de agua, la astucia, el hambre, el contorsionismo aliñado de saliva.
La gravedad arranca la verja Inés Infante lame la Luna
.
8.23.2007
Inés Infante 32
Navega Inés Infante en una vena de su tabique nasal, bucea infinitamente buscando la salida, el oxígeno, una frase a la que agarrarse del tronco, acueducto o puente, arquitectura de voces por las paredes de la vena; Se zambulle Inés en el líquido rojo de su cuerpo, se encuentra y se pierde, deambula verticalmente en un freno imposible…Rompe con la gravedad asomando la cabeza, manchando su invisible pijama , evaporándose en bolas de aire, espermatozoide sobre blanco papel del wc, folio, auxilio, colapso a espada de madera astillada…
Inés Infante sangra por la espada de Peter Pan.
8.22.2007
Inés Infante 31
¡Ámonos quillo! En las pupilas de Inés Infante zapatea un gitano, y oleee… zapatea, su primo da palmas, arden las pupilas de Inés, sobre la boca, un cuarto de luna abierta. Entre las oscuras palmas, se forma una minúscula guarida donde crece romero, y se bebe manzanilla, Inés se cuela, cuidadosamente y se acurruca, el pecho le late al compás y el aire se le entrecorta en destellos…y oleee! 8.19.2007
Inés Infante 30
Anda Inés Infante ladeando preguntas, pensando en nada, cabiz-alta baja o cabiz-baja alta…anda endemoniadamente frágil, agarrada a libros polvorientos y preguntas antiguas que se tropiezan con respuestas también antiguas por no buscar otras respuestas que anden endemoniadas, de puntillas, rectas, en la armonía del cantar la espinela acariciando sus oídos de perra callejera.
Inés Infante 29
Inés Infante cuelga con alfileres trozos de folio en una pared invisible, observa sentada en la cama el resultado global y cada uno por separado; Puede partir algunos en trozos más pequeños pero seguramente se corte las manos. Si hace mucho frío Inés se lleva la pared a la calle, abre la puerta de casa y la saca torpemente, la mete en el coche ahuevado y arranca, se le ha abollado la chapa del acompañante en el empeño, pero a Inés le gusta llevar la pared por si llueve, y llueve…la tapicería es una capa de aire calido altamente sensible a la humedad, de ruidos en el silencio, de silencio en el desgaste de los asientos…el coche de Inés Infante es agua que cae mientras, con las manos en el volante, trata de pasar el limpia por la retina.
8.07.2007

A Ángel
Inés Infante 24
Una puerta y varias ventanas, una corriente en la casa de Inés Infante, cierra una y empieza a llover brusco, las vísceras se le amontonan de oeste a este las vísceras…entrecierra otra ventana, el calor la va achicando y se ahoga en su propio espacio, se le olvida respirar mientras intenta cerrar la segunda ventana; Un trueno cuando se acerca a la puerta atraviesa a Inés y la parte, la quema y la moja, la petrifica rompiéndola en descomposición, espiral de miedo en su cuerpo vestido de negro, un ciclo y otro ciclo…Inés hecha astillas en el suelo de retales de amor encajados en cada baldosa de baldosas formando una historia dedal, anhelando un libro de la estantería, evocando mares de alfombra y llorando en la propia sombra que mece el recuerdo. Vuelve a la segunda ventana, Inés se pierde por el camino, a recomponer la puerta… se dispersa entre la madera y come y roe y grita mientras se duerme, se acelera y se muere de una dentellada más por dejar hueco, para afinar la herida…
Inés Infante 25
Inés Infante se abre en su cicatriz y cose punto sí punto no, cose Inés sobre el sofá marrón chocolate y agujas largas agujas, punto sí punto no…y vuelve a abrirse a cocerse en el humo del asfalto y el humo la tiene flotando sobre la propia certidumbre, se retuerce, se achica en lo de más avivando lo de menos y se rompe en una boca que la hace volver a retorcerse, adopta una pose y se deja rescatar una noche y otra noche en una piedra golpeando espalda, susurra en el oído del mundo, no sigue vuelve…no, la atropella el regazo del humo, la destruye, ya no es Inés, ya no es martes, ni ese día señalado del año en el que se le resiste la muerte, ya no es Infante en su esencia mecida a fuego lento por lenta y por mecida, las brasas de su incendio contaminan los recuerdos portados en verso recuerdos, el rojo de su entrega a ninguna parte…
Inés Infante 26
Se pregunta Inés mientras se vuelve muda, va olvidando la fonética de su lengua y el sonido de las palabras en el aire, cuando el aire pregunta muda se vuelve, chispea morfología del silencio, recuerda: Inés recuerda el sentimiento anclado a su cadera en esta ciudad húmeda, lo mira de frente con miedo no lo mira, lo tuvo delante lo tiene de frente y no se atreve, se incendia en su boca contaminada, se recuerda estirándole el alma de las puntas, arropándole las partículas en su pureza y traicionándole, anclada a la existencia de su piel con un enorme gancho de hierro, Inés Infante chorrea ausencia en su garganta, amor ridículo…amor.
Inés Infante 27
Recuperar, enorme bola de duda aprisiona a Inés Infante en el fracaso, en su medio y en su insomnio de peces, la castora se ha astillado, los pedazos flotan en el tiempo y el espacio se cierra y no deja de girar, gira y se cierra arañando las piernas de Inés, golpeándolas…los pies están llenos de heridas y una moneda supura en su talón izquierdo, se incendia una ausencia escrita en los bordes del espejo, en los pies salados y llenos de arena, choca contra las paredes del encéfalo de Inés Infante y rezumba una abeja en sus oídos para recuperar...
Inés Infante 28
Carcelera de huesos Inés se derrama en el cariño y se repite, renovar no sabe querer poeta, olvida aprender a morder la manzana despacio, se emancipa de sí misma dándose a las montañas, el contacto con las nubes es letal en sus dedos que andan reumáticos y en la profundidad de sus fronteras desdibujadas, se transparenta Inés Infante en la alegría de compartir doliendo, en el sadismo cómico del cuento de un brazo aprisionado al mundo, se unifica a la manada y el trote de voz evapora sus huesos mientras Inés Infante se evapora subversiva en un ciclo.
Inés Infante 23
A Nicolás
Un perro lame las heridas de los pies de Inés Infante, la despierta con la zapatilla en la boca, la busca eternamente. Siente Inés el desconcierto del ciclo, el principio de principios el girar de las ausencias y, siente la lengua del perro en su dedo índice del derecho pie, observa su rostro canino reclamando tiempo, pidiendo…se ahoga en la llanura del tengo sin tener y sin, careciendo de manos y de pelo, de extremidad que la enrede, entreviéndola esconderse entre los troncos de los árboles, de las choperas, bebiendo el curso sinsentido veloz sentido sin, acostada en la cama, cansada, Inés Infante no nació de pie, aunque se lo ocultan.
El calor cae seco sobre los hombros de la circunvalación de su sonrisa, el perro bebe sus carcajadas y se relame, se relame el perro de Inés Infante y entre dientes desencajados se cuela un rayo huidizo... los parpados de Inés Infante erosionan en la madrugada mientras sus piernas se quedan frías...
7.24.2007
Inés Infante 22

Le esta haciendo un sombrero a la sombra de su sombra, al negro que la cubre y la enmudece, a la manta que la tapa en verano y la destapa en invierno…un sombrero de palabras, de la paja acumulada en las cuencas, de manga ancha y silencio extenso, de espinas y cola de avión.
7.21.2007
Inés Infante 21

A Lola Pan.
Armoniza Inés en apetencias pisando con el brío de un día elíptico, roza la tela del vestido por su cuerpo estival, de su jaula el festejo, vaivén de su contoneo acompañado. Camina Inés Infante con cuatro pies y dos bocas, tatuajes, pulso, paso, versando el camino de señas, paso, de redondas ventanas, paso, de hondura…
Una valla demoniza sus nalgas encarceladas, después, pulsera blanca y pasaporte a Parnaso, ondas mestizas entran por las muñecas abiertas, se cuelan los ritmos entre las agujas del reloj y van subiendo por los brazos, con la mano levantá y la mirada aunada en el cielo , acaricia Inés Infante una masa de aire y agua, dibuja su forma hasta acoplarla en su boca y entonces, devora con su lengua la nube.
Hilo de cristal, pirámide murano en verde, lago de canibalismo a chorros de aire rodean a Inés en una geografía de ingravidez, no existen puntos cardinales en este nuevo mundo, carece de meridianos, se expone inconcluso a sus cuatro pies adquiriendo dimensiones.
7.08.2007
Inés Infante 20

Inés se quedó muda, en medio del pub, mientras él se marchaba empezó a bailar con toda la fuerza de las palabras del chico apoyado en la columna, con turbante alrededor de un nido.
Al día siguiente Inés se levanta enferma, al salir de su portal en el banco de enfrente mira a Fernando dormir, Inés se siente tan vagabunda y cansada como él. Gira a su alrededor la sala de urgencias, en algún punto cercano al sueño, mientras se sujeta la cabeza. Al salir camina de lado, no consigue la línea recta en su trayectoria pero sí llegar al portal, comprobar que Fernando sigue dormido, subir, y desprenderse en la cama un número indefinido de horas que no consiguen acabar con su fatiga.
Inés Infante piensa en la devaluación de las palabras, las del chico con el nido en la cabeza eran las mismas que las de Don Quijote y Sancho, iguales a cientos de mensajes de su teléfono móvil, podía recordar esa palabra en muchos labios distintos, en algunos ojos diferentes, pero sí es cierto que pocas veces la sentía latir.
Mientras duerme Inés, trece pisos más arriba que Fernando, siente la conexión de sus ojos y su sonrisa, dándose para conseguir algo, alienado a normas sociales de las que huye.
7.06.2007
Inés Infante 19
Un pensamiento de Inés Infante surge de un grano de arena y va expandiendo en halos crecientes y contenidos en una exclusión evolutiva, se va conformando en grescas de los menores, y sin embargo, carece de las pequeñeces propias de lo grande. Va creciendo en una evolución que increpa volver a ser grano, y convoluciona en un mundo sin esquinas, en un sueño de largo recorrido carente de meta…envolvente, absurdo, tan externo como interior, tan lúcido como etéreo, tan mentira como el nivel de opacidad del cristal de los ojos de Inés, tan principio como estancado se sumerja en los adentros y angustie lo efímero del todo. No avanza, se clava fuerte entre la uña y la piel, como una pincha negra imposible, como un vicio sin objeto ni ser humano que lo ejercite, se clava en el culo de la ficha de domino, en los puntos, en la doble blanca divina.Inés Infante sabe que se machaca el mundo en las esquinas, las mismas que mean los perros y los borrachos.
Vomita Inés su deseo de encarecer el dolor, dilucidar el rechazo, buzonear lo políticamente incorrecto, el deseo propio del deseo, de los que desean, los proyectos, el comensal sentado a la mesa, la sombra del escritor sin folios, sin lápiz, el mundo machacando el deseo, el mismo escritor sin ganas… sin esquinas.
Le crecen esquinas a Inés Infante mientras el mundo se machaca sobre una minúscula plataforma.
7.03.2007
Inés Infante 18

Inés Infante es Dulcinea subiendo peldaños por una escalera de caracol, le alumbran los ojos de un búho que viaja sobre su cabeza enmarañándole el pelo, le empuja el viento de una ciudad que habitó antiguamente, le crecen y decrecen lunas al tiempo que sube la escalinata. Inés sabe que al final de la torre hay un balcón, y se intensifica en sus itinerantes tobillos rozando el borde de los escalones.
Inés Infante 17
Inés Infante cuestiona su existencia todos los martes últimos de mes, advierte dubitativa la inconsistencia de su persona, el desequilibrio de sus huellas, la intensidad de su caída, la verosimilitud con la muerte se convierte en una constante mensual; pero solamente la planea una vez al año, la viste de gala, la acoge en su regazo, le acaricia las mejillas con ternura…Inés Infante planea su muerte una vez al año, pero todos los meses sueña con ella.
Inés Infante 16
En la vida de Inés Infante no existe una cronología, es un amasijo de recuerdos que circulan por ella en tubos transparentes a velocidades de ocho dígitos o de ninguno, por eso Inés vomita por cada recoveco de su angustia, por eso cuando era niña se metía en el armario y cuando violada se siente una cremallera estrangula los pellejos de su labio inferior al superior.Las primeras veces de Inés Infante fueron clavos en la plantas de los pies, hoy son cicatrices que se abren con cada nueva primera vez, más infrecuentes pero más dolorosas, siempre en los mismos puntos dobles.
Destila sus ojos en lo global y lo nuevo, destripa gallinas en el callejón que la transporta a otra época, aquella en la que deseo vivir Inés Infante, donde la hubieran quemado y sus gritos, parte del fuego, fundidos con el aire, ensordecieran al mundo durante una milésima de respeto y reflexión, de tristeza profunda y alegría…poca, de la mierda que pisa Inés diariamente mezclada con las costras de su herida.
7.01.2007
Inés Infante 15
Amortigua la caída una tela que mece a Inés entre un pino y otro pino, olor a humedad, el hombre la abraza araña con toda la longitud de sus extremidades, maúlla el gato de Sancho Panza.
Inés permanece en algún lugar entre un imán de nevera y la nube que la escupió, justo a los pies del pino más próximo a sus muñecas…a la densidad del cuanto; serie del remo que impulsa.
6.26.2007
Inés Infante 14
A Lule.Por las agujas resbala el intento fallido, se escucha al universo clavarse en sus tobillos oxidados, a la nostalgia con teclas de agua frotando la lámpara, espiando la alineación de la ausencia, del agujero en la rodilla izquierda rumiante…escucha Inés el rumor mudo y se convierte en satélite ingravitto.
Inés Infante come en plato pequeño y bebe en vaso grande, se atraganta con la espina del pez espalda, y cura su garganta con miga de pan. Su garganta está arañada por un gato, por eso cuando habla le duelen las palabras y cuando grita escupe sangre.
Manca la asidera de contrastes que mecen la cuna, Inés levanta el cuchillo jamonero, lo precipita hacia los huecos, a golpes de jadeo, a picos. Se sienta en el sofá recostándose en la única idea que la arropa, Inés Infante se sienta en el sofá…
6.24.2007
Inés Infante 13
Inhala Inés el humo de la última calada de su cigarrillo, tira la colilla al suelo y la ahoga en la tierra mediante el talón a movimientos giratorios de 30 grados este y oeste, levanta el pie y la mira, en dos dimensiones, justo al lado, una china… la minúscula piedra se dirige a la colilla en tono altivo: yo, soy una piedra, a lo que la colilla le responde: y yo, una colilla aplastada. Inés permanece perpleja observando; El guijarro continúa su charla: yo, soy parte de este lugar, la colilla entonces, trata de recuperar su dimensión zeta, pero no lo consigue, enmudece… a lo que la piedra se enoja abultado y salta sobre ella. En ese momento Inés levanta la cabeza y ve un niño correr; Lentamente, Infante, exhala el humo de esa última calada.6.22.2007
Inés Infante 12
Se le mecen las fronteras a Inés Infante cuando calla, cuando silencia su mundo, coge una cinta métrica amarilla, la desenrosca lentamente y elige las piezas, mide su tamaño mientras observa la placa base, todos los integrados de su cuerpo deben alojarse en las diferentes tarjetas, con los que no acoplan ha decidido hacerse unos pendientes…aunque sabe que le harán heridas.En el silencio de Inés Infante sólo se escuchan las aspas, todo está funcionando según el montaje, las piezas nuevas sustituyeron a los fantasmas antiguos, y de aquella bahía hueca crecieron unos largos brazos para hacerle a su cintura un collar.
Inés procesa los espacios entre aspa y frontera desde su nuevo cuerpo, muy despacio delante del espejo se desnuda, enrosca el silencio a las piezas estilográficas que electrifican sus muslos…se mece biestable itinerando el compás mudo del deseo, adormecida en su nuevo sueño de único rostro perruno y sonriente.
Inés Infante 11
Inés Infante mira tus ojos mientras se desgastan, come tu boca a bocados de humo y señales mientras se termina de vaciar, se arrastra el caracol por la comisura perpendicular a tu nariz y paralela a tu otra comisura, van atravesándose lamiendo lo que queda de sueño, de Inés Infante más grande, de lo nuevo y del delirio final del hambre agazapada al culo y lo que cuelga del interior de tu garganta.Mientras te vacías Inés Infante mira tus ojos, mientras te desgastas, te viertes al río contaminado, tuerces tu remo ortogonal y se te tuerce en el cerebro el otro pie, se desenfoca la órbita lunar de cada vértebra, secan los afluentes.
Mientras se despereza nace y vuelve a nacer al grito de la calle, la cucaracha, el gato muerto, del accidente…y cruzándose con la ambulancia Inés siente morir una parte de si; Mientras, te mira, y tú no puedes mirarla.

