6.22.2007

Inés Infante 12

Se le mecen las fronteras a Inés Infante cuando calla, cuando silencia su mundo, coge una cinta métrica amarilla, la desenrosca lentamente y elige las piezas, mide su tamaño mientras observa la placa base, todos los integrados de su cuerpo deben alojarse en las diferentes tarjetas, con los que no acoplan ha decidido hacerse unos pendientes…aunque sabe que le harán heridas.

En el silencio de Inés Infante sólo se escuchan las aspas, todo está funcionando según el montaje, las piezas nuevas sustituyeron a los fantasmas antiguos, y de aquella bahía hueca crecieron unos largos brazos para hacerle a su cintura un collar.

Inés procesa los espacios entre aspa y frontera desde su nuevo cuerpo, muy despacio delante del espejo se desnuda, enrosca el silencio a las piezas estilográficas que electrifican sus muslos…se mece biestable itinerando el compás mudo del deseo, adormecida en su nuevo sueño de único rostro perruno y sonriente.

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