8.29.2008

Inés Infante 72



Convergen los planos en el punto de partida de Inés bebiendo el río que emerge de la boca, la piedra Infante que tropieza punto a punto al escote del olvido y agua que camina, converge la eternidad en las teclas y se desanima en negro color que grita en nombre de una dalia, las curvas de asfalto que forman a Inés Infante en el entrecejo de un mal día y ser, la pupila de la luna acariciando el fracaso del que nace y vuelve a nacer convergiendo y reza y renuncia a las palabras que en forma de susurros la terminan.

Inés Infante 71




Observa Inés Infante caer las gotas de sangre que recomponen su sangre propia, hipnotizada controla el proceso y descubre un mapa en la parte superior del gotero, un mapa formado por la proximidad de las paredes acariciándose, un silencio poblado de sueño sobre el que su linaje descansa. Inés abanica los sueños con soplidos lentos a lo largo de los impolutos pies y siente Infante toda su vida a través de una sábana, de una sonrisa mientras hecha una bola se llena de amor inventándose en rezos rayos de sol que iluminen su propia sangre.

8.26.2008

Inés Infante 70



Un latido desenreda las ideas en la piel de Inés Infante a través del verde arco del delirio en que se encuentra, savia en los zapatos de cuña huella que persigue la propia sangre del asfalto al que regresa, resina en los ojos que se abren en las puntas de los pero que acarician la piel de las ideas, escucha Inés el sonido del agua entre los dedos y bajo los zapatos las puntadas crujiendo, sobre la tierra madre de ojos negros siempre en la desembocadura de un grito buscándose, late la vida en su pespunte y se desenredan las ideas a través del verde Infante de su piel, suave, de Inés late la vida…

7.24.2008

Inés Infante 69



Intenta Inés Infante ubicarse en este mundo extraño lleno de golpes y su cuerpo va de un lado a otro dolorido, intenta buscarle sentido y darle la vuelta, contar el cuento del revés y volverlo a mirar...y ver.

Sin duda existe esa pequeña brújula plateada metida en una caja de cartón, existen los mensajes del revés y los golpes de la vida y no hay certeza o si la hay, no lo sabe Inés, esta perdida en la brújula del camino, la aguja imantada le atraviesa el estomago estrangulado, los buenos días se alargan y convierten y nada, siguen las patadas y el sudor en sus secas manos que intenta disfrazar de bonito poniendo brillo a las uñas, a la sonrisa de lado que parpadea en la luna mientras desaparece, hacerse un hueco en su parte desdibujada es un propósito ambicioso, querría decir alentador pero a Inés Infante le falta el aliento.


Sombra descompuesta

Se descompone en vida y sombra la noche,
le vierten hálitos entreteniéndose
en las entrañas hilo de plata que rodea las sienes de luna,
abrasa el henchido versículo de un cuento
y se descomponen arañazos,
arañan la vida y el hálito
pulsera depresiva en el altar del viento
entretiene los pasos y paso del tiempo
entre los muslos del suspiro.

Abre la huella y huele lazo de plástico
practicando en la piel oleajes,
descomponiéndose en sombra de océano
y claro y beber del camino que arrasa
llegando se pasa de largo y descompone,
el cuento contado al revés
la frase hecha incendio de revolución
acuífera y la noche, se rodea vida
acribillando mamíferos y no hay lugar...

7.10.2008

Inés Infante 68


A Inés Infante le falta oxígeno, en sus magullados huesos maúlla sobre una duna de folios, blanca bajo el calor y el frío de la ausencia, enredada en un ovillo Inés se deshila de la vida, sombra que pasa como los minutos muertos del silencio mayúsculo que la sobrepasa, que la aplasta y plastifica con un rodillo de amasar aire, de vincularla a la nada y al grito silente que entrecierra los ojos de Inés, de la diferencia cuadrática de sus facciones, de sus caderas cúspide de costado uno y dos de la malla alrededor de su cabeza…


6.22.2008

Transparente




Hay una mujer que se sienta
y se levanta
de mi cuerpo,
cristaliza en la mirada del espejo
y se tumba sobre la cama
una mujer que se sienta
y nada mira.
Se desviste en recuerdos
desnuda de palabras,
y se seca mis lágrimas
una mujerque se hace vieja
en la mirada del espejo,
cristaliza sobre la cama
una mujer que se tumba
y se levanta,
la conocen pesadillas
desde nunca,
la saludan adoquines
que no anda
y se arrodilla la mujer,
mira por la ventana
y el marco le sonríe…

Hay una mujer que se sienta
y se levanta
cristalizada,
de mi cuerpo.

Inés Infante 67


Es una excéntrica Inés Infante deprimida, rompe y manosea, bramido de oveja y gominolas para dormir, para sonreír y para dejar de tocarle las pelotas al mundo de mierda donde casi nunca encaja. Inés siente que su aleta torácica es demasiado grande para su estructura ósea, sus palabras inconvenientes para los oídos del prójimo…Inés Infante es torácica e inconveniente, excéntrica adicta y deprimida, nadie conoce a Inés porque Inés es nadie, nada de las manos de Inés porque Inés es nada. El viento se la lleva en el preciso momento de su boca, de su enrevesado argumento, de su vacío. Inés es boca y vacío y carece de manos, manca y bien servida en la entreteja de sus miedos, es abrasadoramente imprecisa, arquitectónicamente extraña, se retuerce en elixires de encierro dándolo a cara para salvar la cruz y poder despertarse mañana, tal vez un poco menos excéntrica, un poco más alegre...

6.14.2008

Inés Infante 66

Un Bull Dog Inglés lanza por el aire a Inés Infante, aterriza su culo sobre el respaldo de hierro de una silla de jardín, no puede sentarse Inés...entre lágrimas acaricia al perro y sonríe.

6.10.2008

Aniversario de Inés Infante


Hoy, aniversario y pena, Inés es Soledades, botellas de agua vacías, enredo de huesos Infante, metamorfosis de un cuerpo que se deshace copo de nieve tristeza es… Catálogo de dudas y miedo, espiral de vanidades, expiración ociosa de química para su cerebro disfuncional, estructura del pensamiento obtuso, lamento del aire Inés y una sonrisa, que a veces ilumina la noche el cuarto de luna que la mece cuando despierta de su pesadilla. La mano que acaricia el viento que viaja desde la montaña hasta el mar, Inés Infante es una palabra inconclusa buscando el diccionario, la grieta en el cariño de su sangre, la piedra que mata enfermedades del alma y vuelve… el coraje de una leona, una lágrima y otra, hoy, es un año Inés Infante, empapándose de letras, poesía y necesidad…

6.09.2008

Inés Infante 64


Cambia el mundo de Inés Infante, calles vacías y hueco de aparcamiento, cambia la vida y escasea el aliento en el oído Infante llueve, de continuo y el arco iris acaricia el dolor, de los ojos ausencia de Inés, de anuncio macabro en el rellano, de pose, susurro continuo y grito inconsciente, soleado día entre nubes, se abre el cielo y el miedo de Inés Infante a la tierra húmeda, efímero tiempo agotando cada minuto, encontrándose la noche en el día y el día inundándola…tiempo inquisidor esperando el milagro de la vida.

6.05.2008

Inés Infante 63


No hay retroceso en los sueños del camino que nos engulle, los girasoles se tiznan conversión ocular de acuarela, pétalos y oreja pueblan el otoño engullendo combustiones.
Maceramos el brío funcionalidad y seguimos caminando amarillo. Pueblo vientre centrifugado y vientre nido de esta especie,circunvalación de la inercia, manos que acarician el impulso y pulso piernas de la vida, signos de barro y tallo delgado en la huída del silencio.

5.31.2008

Inés Infante 62

Se siente muy sola Inés entre la gente, en medio del huracán, el viento arrastra a Inés Infante mientras aisla su alma silencio.

Se precipita Inés hacia el abismo o el abismo se precipita sobre ella, conoce un verbo Infante, sopla globos para defender su alma y los ata fuerte a las muñecas, sopla y ata, soga y globo, inspira ruidos...llora silencio.

5.23.2008

Huída




Huida

Loba enfurecida entre el follaje,
tiembla,
tierra bajo las patascuatro de mamífera,
corre loba vorazmente,
el pecho es un nido,
de heridas henchido corre loba,
se abre una grieta trueno de padre
y corre,
no parar,
respirar no,
lamerse las patas,
no puedeorejas erguidas,
inclinadas, hacia dentro y corre,
resbala en la grieta
una pata y tres,
se agarran a tierra
profundo y aúlla muñecas en el bosque que le ahorca la loba cruda aúlla muñecas…

5.22.2008

Inés Infante 61



Inés Infante odia las brujas. Retuerce sobrero punta de maldad hasta que un líquido, negro, salpica los zapatos de Inés, Infante estira un pañuelo de tela puño transparente, se acuclilla, limpia las gotas de veneno mediante una fricción intensa, y sigue caminando…
Inés Infante odia a las brujas y sigue caminando.

4.20.2008

Inés Infante 60


Cuando Inés Infante tenía 8 años se encerraba en el armario, en la oscuridad respiraba hondo para llenar los pulmones, vaciar la tristeza vacío Infante que le acompaña desde su nacimiento, el miedo al mundo, bicho que la carcome en su visión Inés ensombrecida. Se escondía en el armario, en la oscuridad, desaparecer y cada deseo ha sido el mismo deseo desde que Inés tenía 8 años.

Inés Infante 59

Una nube se incrusta en la cabeza de Inés Infante y expande la tristeza ninguna solución, inmediatamente se difunde en imposibilidad turbación y miedo, en callejón por el que doblar en la locura de este mundo loco, nube difusa gris sobre gris
se expande inmóvil en la grieta de Inés, desencadena frustración y una piedra en todas las sienes que aprietan todas, falta el aire oxígeno invisible que ansía cuando le atraviesa densa la piedra piedad de agua pide Infante aire, estruendoso silencio que anuncia que viene y estampa rompe quiebra la piedra grita la casa, una madre desbocada pidiendo auxilio en su tono de voz, alimento del viento lágrima infinita de una flor en su desquicio, desesperación aire viciado que no llena los pulmones grito incipiente, poniente en un hogar roto monta Inés Infante en el coche y se aleja con la nube en la cabeza.

4.19.2008

Inés Infante 58

Dobla Inés por el callejón del abismo y dobla el cuerpo su cuerpo que extraña, pierde la perspectiva en la esquina, el kilometraje pierde la calma y se aglomeran en un amasijo los músculos la vida, el mundo mierda escaso de aire aliento que le grita dormido, perdido, y pierde Inés la nitidez entrecierra Infante los ojos en una anciana escapa, de los peces mente estrella de mar agua que le falta ola contra roca, estirpe linaje de lino y brinda una flor a la espada punta de la palabra, mal jugarse la sonrisa de la sangre podredumbre respirar, una pedrada al salir a la calle y otra, padre piedra en el estómago de Inés Infante y el día continua en su herida, en la calada de tráfico, en el hambre, en el cauce del agua...

Una pedrada en el estómago de Inés.

4.15.2008

Recital de Alter Ego I

Inés Infante 57

Una lágrima recorre la espalda de Inés, negro y vacío, desaparecer Infante quiere, invisible, quebrada en voces y paso deleble pasea por ninguna parte…una lágrima negra.

4.03.2008

Inés Infante 56

Se exhibe Inés en la prisión de su esqueleto, vive en un espacio del que no puede salir y no puede entrar donde moldea su libertad y afila las alas, llora a menudo de opresión y de pena y de quebranto de dignidad, enano de jardín perdiendo color erosionado por el viento que origina su llanto, vive en la penumbra sin derecho a soñar ni a pasear por sueños conjuntos, en el suspense y en la espera en el desconocimiento algunas veces. Vive en una respiración que no es la suya.

La duda destiñe la ilusión del cuerpo de Inés Infante, lo parte en el meridiano del miedo: teme oler una flor, aproximar sus fríos pies, la sombra esquina que le asusta, teme extralimitar su sonrisa a la fantasía, no saber dormir. Le asusta la distancia, sobretodo cuando la miras y reconoce la vergüenza de si misma, nada es, mirando una mariposa blanca.

Abre los ojos Inés para sentir, perspectiva, aleteo regazo, sueña con soñar, se le hunde el pecho sobre un cuerpo y su vida se relaja, da gritos de ciego, de limadura a imán, da palos de todo y espera, diaria premisa en la cuerda floja y sopla viento del éste, no saber dormir o no poder soñar, esperar esperar y esperar sin saber esperar, corrosión...Inés Infante.

3.24.2008

Inés Infante 55


Inés Infante abre un ojo de chimenea, brasas en vientre de ballena y lunares marrón arena de playa, soledad punzante al otro lado del oído, olor a sal y vino saliva de una hormiga, pseudo paseo paz y sonidos de viento.

Se acomoda Inés en un cuerpo incómodo, retuerce un pañuelo en cloroformo y ceniza, acto terrorista del cuerpo que se le antoja, hipo de los hombros que se redondean debajo de una coctelera de migas de pan, donde se agitan, las palabras heridas.

Inés Infante está dentro de una bola de cristal, bailan copos en la oscuridad en movimiento rectilíneo, plumas del edredón descosido se alborotan en la noche, tejado rojizo, no es Inés, no es…juega entre los espacios vacíos, se sube a una pluma de nieve para volar, mientras, se aplana el universo redondo, la bola plana donde alucina, las 364 razones metidas en una botella de agua azul…la nieve cosida a su ombligo, sus sueños…

3.02.2008

Inés Infante 54

Abre blanca Inés la puerta y camina deprisa, una hoja le señala la mariposa, para, sonríe, y sigue caminando deprisa, Inés abre azul la puerta y aprieta el pedal, baila sobre un bajo y una voz grave, toca la batería, entra de nuevo la voz y el contoneo de Inés, se arrebata en el tronco de un árbol milenario y sus pulmones abrazan la cadera de Eva, acarician sus manos la manzana… Cierra deprisa y blanca la puerta, camina hacia el lugar equivocado, se deja acompañar, sin destino Inés Infante veloz camina, escucha el crujir de sus recuerdos, bajo una bota una gota, gota sobre la otra bota. El entrecielo se abre de incertidumbre, se redescubre Inés bajo la luz, tambalea transversalmente un silencio, varias puertas, el sonido en la sangre del bajo, los martes, el árbol morado de sus muñecas, su hambre y su desgana, la cuna del cansancio que la mece, los ojos redondos donde respira, la falta de aliento, los similares días, soledad Inés y calles gente de la urbe, se tambalea la vida, el ciclo… cierra Inés azul la puerta.

2.18.2008

Glosario de luna con pecas


I

Inés teme un instante tanto como su ausencia, no puede querer a los ojos con ese miedo…sólo cobijarse bajo una aleta y construir una mujer que se desnude mariposa.

II

Sangre en el oasis del clinex, diversos colores diluyen las dudas de Inés Infante a mordiscos de serpiente en el trazo de un boli azul de tinta fina… tiene Inés un oasis en la sangre.

III

Deformados párpados y arrugas en la cola del ancla Infante, café, dedos de cansancio entumecidos, coche, marca inferior del frasco del fin de ciclo. Luz.

IV

Se mecen los vientos de montaña entre las patas de un pingüino, raíz del nuevo sol que susurra a Inés, aire que sopla la ansiedad y los días…aliento.

V
Inés Infante vive en una canica púrpura esperando un giro, el filo de una duna que delimita el tacto del iris, un amanecer ahogado en gris y hacerse sitio.

Bajo un ala de sombrero vive Inés Infante

VI

Gotas, un pingüino aletea y el aire sabe a nuevo y la raíz huele a agua, gotea el cable de la luz por la cola de un pajarito, mientras, el metro de Valencia lee, Inés Infante gotea.

VII

Inés Infante es un anciano en potencia, el día a día le retuerce el pescuezo y una gorra prolongación de brazo sucio le agarra las costillas, la osadía de vivir en pena.

1.21.2008

Inés Infante 52



Tiene insomnio Inés, tristeza y palabras en una noche de brújula y miedo, no sabe soñar en el agua, bucea manías en la llama del silencio y quería...amor para unos huesos viejos en su vertical, entornada Inés Infante en el dolor vertebral de su angustia, grito que arde punzante en las cuencas de sus ojos

quería Inés una pomada para el vacío, ¿estoy en la vida adecuada?

silencio

una pomada, ungüento tapadera tapa de agujero y lágrimas de Infante, quería una vida en un alma adecuada y vida, descanso quería para un alma en sombra

silencio grito y miedo desubicada Inés quería soñar bonito

busca la planta del sosiego, un terrón de palabras en grano luciérnagas plaga de ala transparente, puerto de luces, descenso rojizo

silencio

quería una pomada de roces, un abrazo transparente que diera calor a sus miedos pesadilla y trance, conciliar un verso esta noche triste…quería

silencio

1.17.2008

Inés Infante 51



Para una muñeca en reconstrucción, infinitamente bella


Hay un grito de esperanza para una princesa perdida enredada al pelo de Inés,
amor desde el comienzo de la palabra…

Sube Inés Infante a luna media y se le atraganta el aire en las pestañas,
siente el dolor de un camino vértebras aplastadas y dejarse llevar,
la magia de tres costras,
el arte flamenco de sus ojos de betty boop con piernas desnudas,
escucha Inés su voz acariciándole sensualmente desde el hombro hasta el oído derecho,
la mira bailar,
buscar el éxtasis en cada franja horaria,
saborea Inés sus besos sabor puerto y mandarina,
su don de poder elegir
y su cruz de hacerlo…

Se sumerge Inés en la bola de cristal,
anuncia buenos presagios
y sopla esperanza amiga

Buena Suerte

Fuerza

Nos buscamos

12.30.2007

Inés Infante 50



Busca Inés Infante ranuras de masa gris y se deslizan las ganas con el líquido raquídeo descendiendo hasta su ombligo, núcleo esencia de la herida y carne cicatriz, úlcera de pecho hermetizándola en la madera hambrienta de carbón, voracidad del agua empapando el papel en la cueva donde habitan los poetas.

Inés Busca castora la miga que deshace su pulso y cerrándose la puerta de la jaula chirría golpeando el aire, se perturba Infante en la anarquía de las agujas y el tiempo es un laberinto donde siempre pierde, sometida al caos volando en una corriente intuitiva desorientación de alas adyacentes a la inconsciencia.

Busca razones en el frío que imperturbable mira y resguarda en su pavimento la tristeza
de los adoquines ojos de espejo en Inés Infante, la rudeza encallada a la vida despertando el verso libre de la cuna, llanto recién nacido en su derroche, en la estrechez que lo atañe y la necesidad de ser lamido incesantemente en su infinita fertilidad.

En la hondura busca en el instinto de loba meciéndole el mediodía con la luna a cuestas y un susurro entre bambalinas, anda Inés de puntillas silente aproximación de una palabra a otra y una curva curiosa de la muerte, desnuda, abriéndose indiferente a los astros para robarles luz conceder fuego y verterse afluente en su regazo.

12.29.2007

Inés Infante 49



Inés Infante es una sin techo, disfruta una eterna y profunda desubicación alarido de un cielo helado, peso en verso de un cuello atragantado en el recorrido de su columna vertebral, pecho del lecho malherido de Inés, obstrucción en base a una maltrecha cantata, anodina, afincada a la unas alas sin vuelo y sin, siente Infante el destierro de un amor malsano, comensal sin cubiertos de sopa fría, reflejo de la lluvia amontonada en el plato del padre que no sabe ser, de la desviación de una falda.

Inés Infante 48



Vive un escritor en la calle más uno de Inés Infante, sueña música en la rocalla de sus paredes y mete Inés su nariz por el rombo de las letras, un escritor vive, en una calle más uno lentamente indaga Infante una vida sin buzón, a través de su puntiaguda nariz enredadera en la rocalla roca del ya, en las árabes notas que entretejen la presencia del, en un paso más dos, uno menos tres, Inés, alargamiento de esfinge y letras de rombo sin destino.
Escucha Inés Infante el nombre del escritor en los labios de una mujer, en la mano una carta y en los ojos una ausencia y el paso Infante más lento y uno más, la voz de enfrente verifica el domicilio, retroceso, y sigue sin haber buzón…vive un escritor a tras de paredes rocalla.
Atenúa el sonido de la casa un motor suave, paso menos dos, se para Inés Infante, paso más uno, apoya rocalla y gira la punta de su nariz, puerta sí y puerta, morro deportivo y pelo cano, en las notas y la danza del vientre y en la simetría un escritor vive, conducen sus manos la más bella amante española en el último tono del arco iris, acaricia el movimiento en una calle más uno una nariz puntiaguda y una casa sin buzón.

12.13.2007

Inés Infante 47


Inés Infante tiene un no entre el pero y el sí, lo mima entre silencios de algodón sin mirarlo a los ojos para que no le lloren, le falta a Inés, no lo encuentra por ningún rincón de la memoria y lo pinta en sueños con palabras, pinta Infante el sí azul, levanta la cabeza y tiembla de acantilado.

Hay un pero entre las dos primeras costillas de Inés, lo mira borroso erguirse de buena mañana y ni lo saluda, le da un empujón y cae sobre la alfombra de ropa sobre los azulejos de suelo porcelánico y ajeno, se hace daño en las muñecas, en el presente, le duele el suelo que pisa y tiembla de acantilado, abre la puerta y un vendaval le arranca la ilusión del cuerpo.

Y un no, embrión del seísmo que la sacude toda la noche como a una niña con fiebre, una perra parturienta y como a una gilipollas, Inés Infante abre la ventana y un cartel publicitario con un gigante no, no ves no miras no coges perspectiva no lees lo que escribes lo suficientemente alto…un no de pupilas congelándole las manos y tiembla de acantilado, abre la puerta y un vendaval le arranca la ilusión del cuerpo, presiona su pecho adelgazándole la traquea y la pena se vuelve palabras y las palabras...

A Inés Infante le falta un sí entre el pero y el no.

12.10.2007

Inés Infante 46



Inés Infante se petrifica en una gota de resina, cristalizado en ámbar su pecho a pinceladas, se agita alma gitana el duende gimiendo en los oídos de Inés, Infante en sus raíces aire, te de in que la atormenta, grieta en do de sueño. Se petrifica en una gota de resina Inés Infante, ámbar del cristal de su pecho, láminas de néctar quimérico marcando el ritmo a tras de muñecas y vértebras y ver que tras Inés corre una sombra con sombrero.

12.02.2007

Inés Infante 45


In es Infante en sus dos íes, se siente bola gusano siente se, In es agua a gua gua, chop, chop, va desapareciendo en su silencio humo desaparecido de va, gua gua es In, vierte su Infante de ver sin te, chop, chop, en sus dos íes infante In es.

11.16.2007

Inés Infante 44



Una espiral transita a Inés Infante tumbada en un sofá verde, se va creando alrededor de su cuerpo una sensación envolvente que la extrapola a estadios intergalácticos, Inés, habitante del plano circundante que la traslada, levita su ancla ingrávida, aérea en un columpio flotante; Mientras, un líquido transparente de estímulos armónicos le canta al oído, Inés Infante es feliz.

11.15.2007

Inés Infante 43



En el único día y la única noche de la vida de Inés Infante se aglomeran todos sus días con todas sus noches, empiezan a granizar letras sobre una pantalla negra, el cansancio dolor de sus párpados henchidos moldeando un toldo escamoso, el interior de un suspiro que la atraganta, el trazo del humo de la cara interna de sus muñecas. Muñeca hiriente, mundo de mundos en el costado de Inés, anudado a su cuello como una serpiente de cascabel haciendo sonar la ausencia, el enésimo intento de encender el mechero.

Inés Infante 42



Sobre los hombros de Inés Infante hay una bola de cristal constantemente agitada. Se le hiela el vacío en los ojos con forma de garfio y sólo piensa en reventar su cabeza contra una esquina para sacar la nieve. El agua es el total de su cuerpo. Pone Inés los cinco sentidos en el asfalto que la aplana, donde se quiere fundir cada día, así empiezan sus garfios a clavársele en el estómago del insomnio, la oscuridad y la luz son de agua y tropieza en cada piedra del espigón de un mar que reniega de ella, ha olvidado el camino hacia las dunas y la nada se instaura emperatriz del fondo de la tierra mientras Inés Infante, desde el trueno de su vientre, se retuerce y se esconde de sus fantasmas.

Tiene Inés sus palabras latiéndole en las sienes y ese eterno folio que se estremece en blanco, busca en los recodos de su bolso, ha vuelto a perder, busca por cada lugar de su mente, invierte el camino y busca, extrapola los versos de nieve que la congelan, estúpida niña, no comprende, sigue buscando y busca y busca.

10.16.2007

Inés Infante 41


Inés Infante despierta dormidas durante todo el rostro, se acongojan de pies y retuercen su estupefacto amuleto placidez desperezándose en los recodos verde cuero frío que aún las abrazan, huelen sus narices el silencio de café y su papila gustativa busca entre sus pertenencias un lápiz para dibujar el llanto de la tarde repetidamente, huele el ritmo de las granos moliendo a Inés en el recodo del brazo, duermen Infante sobre un mullido cojín de luz, aspira humedad en sus tacto de hombres, Inés Infante despiertan hojas en blanco recién salidas del árbol

10.06.2007

Inés Infante 40



Inés Infante escala una montaña bajo el océano en escasez de oxígeno, estalactitas de posos de café y nieve marina complaciendo el paisaje, puliendo la postura, susurrándole…Observa lejanas sombras de distancia y con la humedad llega el sueño,con la doble redondez, Inés sale de la chistera y pasea sin temor a los adoquines, en vaqueros nuevos, estirada.

Siente Inés Infante hormigas en los brazos y extenuación, las ideas vibran, el cambio de tercio, los ordenamientos de aire agua y tierra, la desordenan…le vibra infante el vientre enredado, descienden las pérdidas de los cabos sueltos y dentro del esqueleto de una ballena se encuentra Inés.

9.27.2007

Inés Infante 39



Tiene Inés Infante una caja de lápices de colores y un muro blanco enorme, un sacapuntas negro con dos orificios y una pequeña cuchilla gris, hambre y miedo, un trozo de luna en el bolsillo junto a un pañuelo húmedo, un lápiz verde pistacho, una jaula alrededor apretándola…

Inés Infante abre su caja de colores, mira fijamente la pared, saca el trocito de luna del bolsillo y abre la puerta de la jaula…coge el lápiz verde pistacho con la mano izquierda y empieza a andar.

9.22.2007

Inés Infante 38



Inés Infante desorbita en su abismo, se retroalimenta de letras para subsistir, le duelen los ojos, la aprietan los huesos y se destiñen sus colores transparentando la propia piel, se mira Inés de reojo para comprobar que aún existe, no es una broma macabra… Inés Infante líquida, mientras, se ahoga.

9.11.2007

Inés Infante 37

Se da de bruces Inés Infante con un martes, la hoguera está encendida, una pequeña brasa a la izquierda de su garganta, otra más grande por el altavoz del móvil y una tercera de tamaño inconmensurable a la derecha de su cueva. Sombras de costra esposadas por el pasadizo: formas fálicas, horma de vidrio verde oscuro, centros pélvicos maquiavélicos, estrangulamientos del raciocinio, lágrimas…
Trepa por el palo de madera y observa en el ensordecedor silencio de la penumbra mientras llora…se calientan las plantas de los pies de Inés Infante que sube la música, pasa la página, deja de utilizar el 8% de la piel al sur de su cuerpo.

En el yacimiento del fuego muere Inés Infante, un martes…

9.08.2007

Inés Infante 36


En el meridiano de la verdad en lo que calla y la mentira del silencio Inés Infante es, lo corta en dos trozos exactos y se hace manguitos para tirarse a la piscina de la duda y tumbarse en la hamaca de un complejo elegido por catálogo. Lo parte en dos pedazos que se convierten en esquís para descender una pista infinita, a Inés Infante le da vértigo esquiar, se ha estancado el tiempo y sigue embarrada en un el suelo sin levantar la cabeza apenas; Olor a tierra mojada, sabor grumoso en su lengua extinta, infertilidad de sus cortas uñas…

Inés Infante secciona el meridiano en dos y sobre la estratosfera edifica una equis.

9.06.2007

Inés Infante 35



Inés Infante otea el horizonte erguido sentada sobre una titánica pompa de jabón con un chicle entre los dientes. Vapor final y principio mientras Inés y sus afluentes convergen en tiempos verbales, oleaje, ritmo impreso de unas manos donde se funde con su piel el silencio, impregnada en goma de mascar esencia de ...


Mestizo alimento tejido al folio latiendo entre las extremidades de Inés Infante volcada irremediablemente al mar.

8.31.2007

Inés Infante 34



Viaja Inés Infante con un pingüino, cuando se le abre un agujero en las muñecas el pingüino levanta su aleta derecha y vierte copos de nieve sobre ellas; Si se tropieza con una piedra invisible le deja caer y dobla la cabeza mientras redondea sus ojos atravesando las ojeras de Inés.

Un pingüino acaricia el alma de Inés Infante las noches de luna nueva, Inés coge aire en la exhalación del pingüino…


¡Felicidades, María!

8.29.2007

Inés Infante 33


La Luna conduce a Inés Infante, sopla volatilizando su traje de antinovia, se funden a bajas presiones y flotan entre las trémulas agujas de Inés. Baila Luna danza del vientre con el minutero mientras Inés oscila en el sofá, levitan las capas blancas de su vestido, los mechones de agua, la astucia, el hambre, el contorsionismo aliñado de saliva.

La gravedad arranca la verja Inés Infante lame la Luna

.

8.23.2007

Inés Infante 32

Navega Inés Infante en una vena de su tabique nasal, bucea infinitamente buscando la salida, el oxígeno, una frase a la que agarrarse del tronco, acueducto o puente, arquitectura de voces por las paredes de la vena; Se zambulle Inés en el líquido rojo de su cuerpo, se encuentra y se pierde, deambula verticalmente en un freno imposible…
Rompe con la gravedad asomando la cabeza, manchando su invisible pijama , evaporándose en bolas de aire, espermatozoide sobre blanco papel del wc, folio, auxilio, colapso a espada de madera astillada…

Inés Infante sangra por la espada de Peter Pan.

8.22.2007

Inés Infante 31

¡Ámonos quillo! En las pupilas de Inés Infante zapatea un gitano, y oleee… zapatea, su primo da palmas, arden las pupilas de Inés, sobre la boca, un cuarto de luna abierta. Entre las oscuras palmas, se forma una minúscula guarida donde crece romero, y se bebe manzanilla, Inés se cuela, cuidadosamente y se acurruca, el pecho le late al compás y el aire se le entrecorta en destellos…y oleee!
Entre una línea y otra de su palma Inés Infante yace excedida con los zapatos negros en los ojos y un túnel en sus oídos, ¡ámonos quillo, ámonos!

8.19.2007

Inés Infante 30

Anda Inés Infante ladeando preguntas, pensando en nada, cabiz-alta baja o cabiz-baja alta…anda endemoniadamente frágil, agarrada a libros polvorientos y preguntas antiguas que se tropiezan con respuestas también antiguas por no buscar otras respuestas que anden endemoniadas, de puntillas, rectas, en la armonía del cantar la espinela acariciando sus oídos de perra callejera.

Inés Infante 29

Inés Infante cuelga con alfileres trozos de folio en una pared invisible, observa sentada en la cama el resultado global y cada uno por separado; Puede partir algunos en trozos más pequeños pero seguramente se corte las manos. Si hace mucho frío Inés se lleva la pared a la calle, abre la puerta de casa y la saca torpemente, la mete en el coche ahuevado y arranca, se le ha abollado la chapa del acompañante en el empeño, pero a Inés le gusta llevar la pared por si llueve, y llueve…la tapicería es una capa de aire calido altamente sensible a la humedad, de ruidos en el silencio, de silencio en el desgaste de los asientos…el coche de Inés Infante es agua que cae mientras, con las manos en el volante, trata de pasar el limpia por la retina.

8.07.2007


A Ángel

Inés Infante 24

Una puerta y varias ventanas, una corriente en la casa de Inés Infante, cierra una y empieza a llover brusco, las vísceras se le amontonan de oeste a este las vísceras…entrecierra otra ventana, el calor la va achicando y se ahoga en su propio espacio, se le olvida respirar mientras intenta cerrar la segunda ventana; Un trueno cuando se acerca a la puerta atraviesa a Inés y la parte, la quema y la moja, la petrifica rompiéndola en descomposición, espiral de miedo en su cuerpo vestido de negro, un ciclo y otro ciclo…Inés hecha astillas en el suelo de retales de amor encajados en cada baldosa de baldosas formando una historia dedal, anhelando un libro de la estantería, evocando mares de alfombra y llorando en la propia sombra que mece el recuerdo. Vuelve a la segunda ventana, Inés se pierde por el camino, a recomponer la puerta… se dispersa entre la madera y come y roe y grita mientras se duerme, se acelera y se muere de una dentellada más por dejar hueco, para afinar la herida…

Inés Infante 25

Inés Infante se abre en su cicatriz y cose punto sí punto no, cose Inés sobre el sofá marrón chocolate y agujas largas agujas, punto sí punto no…y vuelve a abrirse a cocerse en el humo del asfalto y el humo la tiene flotando sobre la propia certidumbre, se retuerce, se achica en lo de más avivando lo de menos y se rompe en una boca que la hace volver a retorcerse, adopta una pose y se deja rescatar una noche y otra noche en una piedra golpeando espalda, susurra en el oído del mundo, no sigue vuelve…no, la atropella el regazo del humo, la destruye, ya no es Inés, ya no es martes, ni ese día señalado del año en el que se le resiste la muerte, ya no es Infante en su esencia mecida a fuego lento por lenta y por mecida, las brasas de su incendio contaminan los recuerdos portados en verso recuerdos, el rojo de su entrega a ninguna parte…

Inés Infante 26

Se pregunta Inés mientras se vuelve muda, va olvidando la fonética de su lengua y el sonido de las palabras en el aire, cuando el aire pregunta muda se vuelve, chispea morfología del silencio, recuerda: Inés recuerda el sentimiento anclado a su cadera en esta ciudad húmeda, lo mira de frente con miedo no lo mira, lo tuvo delante lo tiene de frente y no se atreve, se incendia en su boca contaminada, se recuerda estirándole el alma de las puntas, arropándole las partículas en su pureza y traicionándole, anclada a la existencia de su piel con un enorme gancho de hierro, Inés Infante chorrea ausencia en su garganta, amor ridículo…amor.

Inés Infante 27

Recuperar, enorme bola de duda aprisiona a Inés Infante en el fracaso, en su medio y en su insomnio de peces, la castora se ha astillado, los pedazos flotan en el tiempo y el espacio se cierra y no deja de girar, gira y se cierra arañando las piernas de Inés, golpeándolas…los pies están llenos de heridas y una moneda supura en su talón izquierdo, se incendia una ausencia escrita en los bordes del espejo, en los pies salados y llenos de arena, choca contra las paredes del encéfalo de Inés Infante y rezumba una abeja en sus oídos para recuperar...

Inés Infante 28

Carcelera de huesos Inés se derrama en el cariño y se repite, renovar no sabe querer poeta, olvida aprender a morder la manzana despacio, se emancipa de sí misma dándose a las montañas, el contacto con las nubes es letal en sus dedos que andan reumáticos y en la profundidad de sus fronteras desdibujadas, se transparenta Inés Infante en la alegría de compartir doliendo, en el sadismo cómico del cuento de un brazo aprisionado al mundo, se unifica a la manada y el trote de voz evapora sus huesos mientras Inés Infante se evapora subversiva en un ciclo.

Inés Infante 23


A Nicolás


Un perro lame las heridas de los pies de Inés Infante, la despierta con la zapatilla en la boca, la busca eternamente. Siente Inés el desconcierto del ciclo, el principio de principios el girar de las ausencias y, siente la lengua del perro en su dedo índice del derecho pie, observa su rostro canino reclamando tiempo, pidiendo…se ahoga en la llanura del tengo sin tener y sin, careciendo de manos y de pelo, de extremidad que la enrede, entreviéndola esconderse entre los troncos de los árboles, de las choperas, bebiendo el curso sinsentido veloz sentido sin, acostada en la cama, cansada, Inés Infante no nació de pie, aunque se lo ocultan.

El calor cae seco sobre los hombros de la circunvalación de su sonrisa, el perro bebe sus carcajadas y se relame, se relame el perro de Inés Infante y entre dientes desencajados se cuela un rayo huidizo... los parpados de Inés Infante erosionan en la madrugada mientras sus piernas se quedan frías...

7.24.2007

Inés Infante 22


Le duelen a Inés las cuencas de los ojos, tiene una espina en la garganta y otra en la muñeca, se le clava la cueva laberíntica de la realidad agazapada a los pies, a Inés Infante le duele la vida en sus dos espinas corporales.

Le esta haciendo un sombrero a la sombra de su sombra, al negro que la cubre y la enmudece, a la manta que la tapa en verano y la destapa en invierno…un sombrero de palabras, de la paja acumulada en las cuencas, de manga ancha y silencio extenso, de espinas y cola de avión.