7.24.2008

Inés Infante 69



Intenta Inés Infante ubicarse en este mundo extraño lleno de golpes y su cuerpo va de un lado a otro dolorido, intenta buscarle sentido y darle la vuelta, contar el cuento del revés y volverlo a mirar...y ver.

Sin duda existe esa pequeña brújula plateada metida en una caja de cartón, existen los mensajes del revés y los golpes de la vida y no hay certeza o si la hay, no lo sabe Inés, esta perdida en la brújula del camino, la aguja imantada le atraviesa el estomago estrangulado, los buenos días se alargan y convierten y nada, siguen las patadas y el sudor en sus secas manos que intenta disfrazar de bonito poniendo brillo a las uñas, a la sonrisa de lado que parpadea en la luna mientras desaparece, hacerse un hueco en su parte desdibujada es un propósito ambicioso, querría decir alentador pero a Inés Infante le falta el aliento.


Sombra descompuesta

Se descompone en vida y sombra la noche,
le vierten hálitos entreteniéndose
en las entrañas hilo de plata que rodea las sienes de luna,
abrasa el henchido versículo de un cuento
y se descomponen arañazos,
arañan la vida y el hálito
pulsera depresiva en el altar del viento
entretiene los pasos y paso del tiempo
entre los muslos del suspiro.

Abre la huella y huele lazo de plástico
practicando en la piel oleajes,
descomponiéndose en sombra de océano
y claro y beber del camino que arrasa
llegando se pasa de largo y descompone,
el cuento contado al revés
la frase hecha incendio de revolución
acuífera y la noche, se rodea vida
acribillando mamíferos y no hay lugar...

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