6.17.2007

Inés Infante 3


Inés Infante entra en los taxis con la mente llena de poesía, dos hilos de voz revelan la dirección y un halo amistoso forzado... después llega a casa más o menos media luna.

Inés Infante se levanta y se dirige al baño, llena sus manos de agua que en lugar de fundirse con su cara termina abriéndole afluentes... líquido fluye por Inés cuando decide llenar la pila: pone el tapón, abre el grifo, y observa el proceso mientras le dan vueltas los ojos. A Inés Infante le dan vueltas los ojos... siempre levanta la vista y mira al espejo, primero busca la suciedad, luego la soledad, y finalmente decide chapotear con las palmas hasta llenar el espejo de gotas y explotar su risa contra ellas, sus carcajadas de jabón llenan de pompas la casa fiebre ochentera y aires mestizos...

3 comentarios:

Eva Gaos dijo...

Esto no me lo trago, dudo mucho que Ines tenga la poesia en la mente!!! Cuidadin!!!!!

Inés Infante dijo...

Jajaja! "Entra en los taxis", la poesía sólo invade la mente de Inés al final de la noche ;)

Loredhi dijo...

A Inés Infante no le gusta lavarse la cara porque destruye sus ideas. A Inés Infante le gusta buscarse sola.